Es la pregunta que más nos hacen, y vamos a responderla con la franqueza de quien opera las tres modalidades: no hay una mejor. Hay una correcta para tu conjunto este año, y se encuentra revisando cuatro factores en orden. Spoiler: el primero manda sobre todos los demás.
Factor 1: qué se va a decidir (este manda)
Antes de pensar en comodidad o en costos, mira el orden del día. Si incluye decisiones de mayoría calificada del 70 % —reforma al reglamento, desafectación de un bien común, expensas extraordinarias que superen cuatro veces la expensa mensual, cambio de destinación—, la ley cierra la puerta: esas decisiones no pueden tomarse en reuniones no presenciales. Con una agenda así, la asamblea es presencial (o mixta con el acompañamiento jurídico adecuado, revisándolo caso a caso con el asesor de la copropiedad). Elegir modalidad sin mirar la agenda es el error de origen de muchos dolores de cabeza.
Factor 2: quiénes son tus propietarios
Dos preguntas rápidas. ¿Cuántos propietarios no viven en el conjunto? Si hay muchos inversionistas y arrendadores, cada uno es un coeficiente que la virtualidad rescata. ¿Cuántos adultos mayores o personas poco tecnológicas hay? Si son muchos, la virtual pura los deja atrás salvo que haya acompañamiento real (instructivos, mesa de ayuda, soporte en vivo), y la mixta suele ser la respuesta amable: cada quien participa como puede. En nuestra experiencia, la mixta es la modalidad que menos gente deja por fuera.
Factor 3: tu historial de quórum
Si tu conjunto logra quórum a la primera desde hace años, cualquier modalidad te sirve. Si vives en el mundo de las segundas convocatorias, la mixta es tu seguro: hemos visto conjuntos con años de quórum fallido resolverlo al abrir el canal virtual, porque los coeficientes que faltaban no estaban en desacuerdo, estaban en otra ciudad. Y recuerda por qué importa tanto ganar a la primera: la segunda convocatoria decide con cualquier número plural de propietarios, lo que significa que una minoría pequeña termina tomando decisiones que obligan a todos. Legal, sí. Sano para la convivencia, rara vez.
Factor 4: el presupuesto (con cifras honestas)
La virtual suele ser la más económica: no hay salón, no hay sonido, no hay sillas, y la logística física se reemplaza por plataforma y soporte. La presencial suma esos costos de producción física. La mixta es la más completa y también la de mayor producción, porque corre las dos operaciones a la vez: salón con votación en sitio y transmisión con votación remota, integradas en un solo quórum.
Tres escenarios para aterrizarlo
- Conjunto de 300 unidades con reforma de reglamento en la agenda: presencial con registro digital y votación electrónica. La agenda manda, y con ese tamaño el conteo manual no es una opción.
- Conjunto con muchos propietarios fuera de la ciudad y quórum históricamente difícil: mixta. Es el seguro de quórum y la que menos propietarios excluye.
- Edificio de 80 unidades, agenda ordinaria simple y presupuesto ajustado: virtual, con instructivo previo y soporte en vivo para quien lo necesite.
El error a evitar
Elegir la modalidad por moda, por costumbre o por lo que hizo el conjunto vecino. La modalidad correcta sale de tu agenda, tu gente, tu historial de quórum y tu presupuesto, en ese orden. Y cambia de un año a otro: la asamblea ordinaria simple de este año puede ser virtual, y la del año entrante, con reforma de reglamento, tendrá que ser presencial.
Cuéntanos cómo es tu conjunto y qué trae tu orden del día, y te decimos con franqueza cuál modalidad te conviene, incluso si es la más económica. Cotiza tu asamblea o escríbenos por WhatsApp.
Base legal: Ley 675 de 2001, artículos 41, 45 y 46 (parágrafo).
Este artículo comparte nuestra experiencia operando asambleas y tiene fines informativos: no constituye asesoría legal. Para casos concretos, consulta al abogado de tu copropiedad.